jueves, 19 de marzo de 2015

+

El tiempo me ha demostrado que ciertas cosas son predeterminadas. Cosas que eran inevitables que iban a pasar, tan claro como el agua frente a nuestros ojos. Pero no lo vemos.
Me anunciabas un final que nunca entendí, nunca capté, nunca interpreté. Yo te decía "adiós" mil veces que eran  un "hasta luego" mil veces más.

P: "Y he aquí otra razón, estás mal, llorando por mí, por lo que digo. Osea, si puedo hacer eso es que no te hago bien tampoco. Aun así quiero que me disculpes por todos mis errores, por las cosas que he dicho y te han lastimado y por no tener la fuerza de aguantar más tiempo para esperarte. Yo te amo y no voy a dejar de hacerlo aunque me odies o pase el tiempo, te voy a seguir amando y nada va a cambiar eso. Yo si te hubiera dado todo. Adiós (...)"
A: "Nunca te voy a odiar, y si me lastimaste te lo perdoné siempre, no guardo rencor. Adiós, se lo más feliz y libre que puedas, confiá en vos y mirá hacia adelante, sé constante y perseverante. Quizás, una noche hablando con las estrellas, ellas te lleven mis palabras..."