martes, 14 de octubre de 2014

(Apuntes de la autora) | Pablo.

Es difícil mantenerme firme a cada paso, cada día. Plantarme con un sonrisa frente a los demás. Despejarme. Hacer mis cosas. Seguir adelante. Nunca aprendí a "seguir adelante" frente a situaciones tan difíciles, siempre me mantuve en estado de negación. Estoy aprendiendo o "acostumbrándome" recién ahora, y porque tengo que hacerlo para no hundirme. Llamémoslo "instinto de supervivencia".
No niego que toqué fondo cuando lo supe. Cuando supe que te fuiste. No lo entiendo, quizás no lo entienda nunca, quizás jamás sepa tu por qué. Fue más que un golpe, más que el popular "baldazo de agua fría". Se me vino instantáneamente toda la oscuridad encima, sobre mis espaldas. Me mantenía de pie pensando y metiéndome en la cabeza la idea de que te iba a volver a ver. Claramente igual el principio fue pura y total negación. De vez en cuando lo sigue siendo. Aunque cuando miro al cielo, espero con todo mi corazón que seas uno de esos pájaros que pasan sobre mí, una de esas nubes maravillosas, uno de esos rayos de sol.
A veces sigo con la ilusión de ir a la esquina y encontrarte ahí, con tu campera de cuero, tu breve sonrisa y una canción de Las Pastillas del Abuelo de fondo. Me mata saber que jamás voy a poder volver a vivir todo lo que viví con vos... tantas cosas. Desde hace dos años, escapadas al parque, que se haga de noche y quedarnos encerrados ahí, tener que trepar y saltar por la reja, que nos agarre la tormenta, que se me corra todo el maquillaje y que me mires y me digas que estoy llorando petróleo y reírnos, caminar por la calle y sentirnos "pobres" a comparación de las demás personas y hacer chistes que solo nosotros entendíamos, reírnos de la gente de nuestro barrio y de sus calles. Tomar una birra en el mismo parque, escuchar música en Mompox y Brasil tirados en el departamento y fumando uno que vos armaste (siempre un poco mal, y a veces un poco de la hierba mala y reírnos), pelearnos, estar distanciados varios meses, odiarnos y tirarnos indirectas por toda red social posible, al rato tirarnos indirectas de extrañarnos y a las semanas volver a hablarnos y siempre como si nada hubiese pasado. Y eso era lo que siempre me decías: "Cuando nos peleamos, cada vez que nos volvemos a hablar es como si nada hubiera pasado, como si todo fuera igual. Y eso me pasa con vos". Las escapadas en el recreo y jamás volver al aula después de eso, que los demás, preocupados, nos preguntan ¿donde estás? y cuando tocaba el timbre y la hora de irnos a casa, volvíamos juntos charlando y riendo y recién después nos ibamos con nuestros cursos. Tantas cosas que los caracteres me faltarían, claramente. En dos años vivimos una vorágine de cosas. Estuvimos tantas veces al borde, tantas veces tan lejos y otras tan cerca. Teníamos una relación un poco... ¿extremista? Jajajaja, ¿quién podría decir? Nadie podría etiquetarnos de nada. Eramos lo que queríamos o podíamos, pero siempre terminabamos volviendo a hablarnos... y vernos.
Me pongo bien de saber que estos últimos meses estábamos muy bien, más que bien... Me hacías muy bien. Te dije todo lo que te quería, me encantaba que me dijeras lo mismo. Tirados en la casa abandonada de Corvalán, tomando mates, bajo efectos de lo que vos proveías y vos cantándome "hoy puedo entender que te gusta el te, que odias el café, que no querés rosas, que a pesar del vertigo no hay altura que impida que me saque el disfraz...". Ni en un millón de años hubiera pensado que esa iba a ser la ultima vez que iba a verte. Pero la aproveché al máximo. Nunca en toda mi vida se me hubiese ocurrido que la proxima vez que iba a verte iba a ser... en un cementerio. Y agrego: en el mismo cementerio (Chacarita) en el cual dos años antes habíamos paseado, reído y explorando como dos turistas curiosos.
Y se fue. Todo eso se fue. Jamás te voy a olvidar, de igual manera. Perdón por no poder haberte ayudado con tu dolor, por no haberte insistido para que me cuentes, para que te abras conmigo. Quizás si lo hubiera hecho, hubiera cambiado las cosas. Como la nota que dejé en tu nicho: "No me abandones nunca. Te voy a extrañar toda mi vida."

miércoles, 8 de octubre de 2014

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"Sentía el peso de todo sobre mí. No quería, pero era inevitable. Y era tanto peso que yo, como persona, ya no era sino más que la mismísima mochila de problemas que cargaba.
Y entonces todo comenzó a girar, Bueno, claro que producto del alcohol y las sustancias en mi cuerpo. El consumo de bebidas abrieron paso a la experimentación con otras drogas. Más que una salida a mis problemas, era algo que no controlaba: veía mi oportunidad y casi sin dudarlo me lanzaba a aprovecharla. No es que me sentía mucho mejor por drogarme, de hecho, no lo hacía, la mochila seguía ahí (inútilmente pensaba que cada vaso de alcohol o droga psicodélica iba a ir matando de a poco mis problemas). Y entonces ya no pasaba tiempo en mi casa (de hecho, por las noches no volvía). Me veía con alguien, luego con alguien más, luego con otra persona más (quizás, en un mismo día), pero jamás me iba del encuentro con las manos vacías: un poco de marihuana por acá, un poco de alcohol por allá, a veces lsd. Y ya no era de noche, sino a plena luz del día, en la calle. No es que me sentía muy orgulloso de mis actos o del estilo de vida que comenzaba a llevar, simplemente no lo controlaba. Lo hacía, no lo pensaba. No sé siquiera si me importaba. Me gustaba sentirme... distinto. Volado. Alucinado. Quería que todo me importase una mierda. Y quizás realmente estaba sucediendo."

martes, 15 de julio de 2014

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Se siente como si hubiesen transcurrido varios años. Quizás uno, quizás diez o un millón. La verdad es que no lo sé. No lo logro saber con certeza. La distancia ante mis ojos luce como algo totalmente relativo, incierto, voraz. A estas alturas se hace difícil distinguir qué es producto de mi mente y qué fue la realidad. Hay como vacíos, espacios, lagunas sin puentes. En mi cabeza todo es confuso y tembloroso. El temor anida, las dudas no tienen piedad.
Me gustaría volver a empezar.
A un millón de millas de acá.
("I will keep myself.
I will find a way.")

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I need those eyes to tide me over.
I’ll take your picture when I go,
It gives me strength and gives me patience.
But I’ll never let you know.
I got nothing on you baby,
but I always said I try.
Let me show you how much I care,
'cause sometimes it gets hard...

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Si volando re-descubro mis heridas, ya no me importa mi dolor.

martes, 10 de junio de 2014

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(Las flores enredadas sobre el puente en Entre Ríos se secaron hace un tiempo, y ya nadie camina por debajo de él con sueños en el alma... Sino con deseos de volverse a encontrar, si no fuese enseguida, al menos en otros años, en otros tiempos, en otra vida, más viejos, más sabios, llevando en las espaldas el peso de los días vividos cargados con otras experiencias. Y así comenzar de cero, con una conversación leve, un despiste o tropiezo, un comentario, una charla fugaz en la acera de la calle de barrio. Como si nunca se hubiesen conocido antes en su vida, ni siquiera en un pasado muy lejano.)

domingo, 4 de mayo de 2014

# Aquellos destellos

No fueron más que una breve risa en una noche iluminada, en el medio de la ciudad, las calles saturadas de ánimos nocturnos. Bailaban al ritmo de una sorda danza interior, llena de esperanzas pero no de futuro. Quién les hubiese dicho que nada podría funcionar, que sólo les aguardaba el vacío. Pero se buscaron en cada estación del año, sin importarles el inminente final desconocido. Más y parecía que las luces nocturnas les enceguecían hasta el pensamiento. Envenenados pero felices. Miradas furtivas y roces leves. Un abrazo sorpresivo y un beso tibio y silencioso. Como si no pudiesen soltarse del todo de las cadenas de la timidez y la inocencia. Si al fin y al cabo tan sólo eran niños. Jugaron y corrieron, rieron y gritaron, también lloraron y tal vez llegaron a odiarse. Pero volvían al punto inicial, y más tarde continuaban con sus reproches. Como círculo vicioso. Envenenados, drogados. Que no querían recuperarse, ni rehabilitarse. Y eso, jamás podía acabar bien... Pero no habían de saberlo, en ese entonces.

jueves, 6 de marzo de 2014

# Dejemos todo, y a empezar otra vez

Tengo ganas de perderme en esa multitud. Ser rápidamente absorbida por los sonidos, los colores, las siluetas, por la interminable danza de emociones internas. La ansiedad, los nervios, la nostalgia. Mi corazón agazapado en su caja, gritándome fuerte, recordándome de su existir.
Y aprender a volar entre tanta gente enraizada

miércoles, 5 de marzo de 2014

# Vorágine de incertidumbres

A veces pienso que la vida es sólo eso. Una vorágine de incertidumbres. Y que sólo de eso se trata, de no saber qué puede aguardarte a la vuelta de la esquina. De cómo todo puede cambiarte en minutos, en segundos (la relatividad del mundo). Nada de certezas. Nada. Sólo lo que desconocemos.

domingo, 9 de febrero de 2014

Ya ves...

... (A veces me canso de mí, de no tener valor para buscarte y cometer todo delito que este amor exija: "Quieto ahí, tus labios o la vida.")

martes, 28 de enero de 2014

Él, gris.

El chico de los ojos avellana. Manos tan suaves como una dulce melodía. La estatura casi perfecta. Con sueños listos en la mente. Remera oscura y cabello enrulado. Audaz. Sonrisa que te distraía del mundo alrededor.
Y nada podía salir peor. Era la receta justa para la destrucción. Amargos y oscuros secretos. El vacío. Frío helado. Palabras punzantes, dolorosas. Insensible a casi todo. No podía querer, tampoco a sí mismo. Era la tormenta en persona.
Una persona atormentada.