miércoles, 25 de marzo de 2015

Página 127

"Todo me parecía fugaz, transitorio, inútil, impreciso. Mi cabeza no funcionaba bien y él se me aparecía una y otra vez como algo incierto y melancólico. Sólo horas más tarde, mis pensamientos empezarían a alcanzar la precisión y la violencia de otras veces."

+

Hoy me encuentro con que gran parte de lo que ayer me rodeaba, me contenía, hoy ya no está. Principalmente, muchas personas. Recuerdo reírme y ser escuchada por gente que realmente me simpatizaba, me gustaba. Hoy, cuando miro hacia atrás más allá de lo que me pasó, veo que ya no están. Las circunstancias de la vida, las cosas.
Seguro dirán que es normal, que les pasa a todos, que así es el rumbo de la vida. Que voy a conocer gente nueva (se cierran puertas, se abren otras). Mi problema radica en que no tengo ganas de conocer a alguien más, de dar oportunidades, de tener un nuevo círculo, de ser escuchada por otros oídos. No tengo interés. Me agobia pensar en armar un círculo nuevo, en crecer en una nueva etapa de mi vida cuando - pienso aunque intento que no - aún no cerré otra etapa. (No quiero construir sobre una pre estructura inestable y quebradiza).


lunes, 23 de marzo de 2015

+

No hay nada que me haga olvidar de vos. Te recuerdo, te pienso constantemente. Cuanto más sola estoy es cuando más siento que puedo estar con vos. Que no te veo pero estas ahí observándome.
Sé que me ahogo en lo que estoy sintiendo. Necesito que estés ahí tomándome de la mano.
Hoy recordaba las veces que te ofendías y te abrazaba, hundía mi cara en tu hombro, sentía tu olor. Incomparable. Único.
El tiempo no nos alcanzó para todo lo que teníamos para darnos.
No quiero arrepentirme de cosas, si casi todo lo que hice los últimos años me terminó llevando a vos.
Sólo quiero un rato más a tu lado.
Quiero que ese tiempo no esté equivocado. Que no se haya equivocado tantas veces.
Y nos junte de vuelta.
Y que esta vez
el tiempo sea eterno.

jueves, 19 de marzo de 2015

+

El tiempo me ha demostrado que ciertas cosas son predeterminadas. Cosas que eran inevitables que iban a pasar, tan claro como el agua frente a nuestros ojos. Pero no lo vemos.
Me anunciabas un final que nunca entendí, nunca capté, nunca interpreté. Yo te decía "adiós" mil veces que eran  un "hasta luego" mil veces más.

P: "Y he aquí otra razón, estás mal, llorando por mí, por lo que digo. Osea, si puedo hacer eso es que no te hago bien tampoco. Aun así quiero que me disculpes por todos mis errores, por las cosas que he dicho y te han lastimado y por no tener la fuerza de aguantar más tiempo para esperarte. Yo te amo y no voy a dejar de hacerlo aunque me odies o pase el tiempo, te voy a seguir amando y nada va a cambiar eso. Yo si te hubiera dado todo. Adiós (...)"
A: "Nunca te voy a odiar, y si me lastimaste te lo perdoné siempre, no guardo rencor. Adiós, se lo más feliz y libre que puedas, confiá en vos y mirá hacia adelante, sé constante y perseverante. Quizás, una noche hablando con las estrellas, ellas te lleven mis palabras..."

jueves, 12 de marzo de 2015

The living years

Fui feliz. Y pasé los mejores años de mi vida. Suena fatalista incluso escribir esto, teniendo en cuenta que no cumplí ni los 20 años aún. Pero fui tremendamente feliz. Y me alegro de haber aprendido a los 17, 18 años cosas que la gente se da cuenta a los 40, a los 50.
Saboreé los momentos. Me escapé. Me arriesgué a sentir. Me lancé a la aventura con miedo pero con los ojos abiertos. Dejé que la adrenalina corrompa mi cuerpo por completo. Siento que viví lo que tenía que vivir. Tuve mis años de oro, "los años vividos". Haberme arriesgado fue lo mejor que pude haber hecho. Fue salir del cascarón, de la nube, de la burbuja en la que vivía con tanto pánico. Salir a la vida es maravilloso. Tomé grandes decisiones. Y de las malas quiero seguir aprendiendo cada día que me quede. Tengo los mejores recuerdos. Los mejores. Y me encantaría contarlos siempre. Grandes anécdotas y ratos. Quiero que todos lo sepan. Quiero que sepan que con algo tan simple como una mirada sí se puede ser feliz. Con un instante. Con 5 segundos de tomar de la mano a alguien que quisiste con todo el corazón. Sólo 5 segundos. Un momento fugaz. Y aseguro que así jamás vas a olvidarte de su calor.
No se arrepientan de arriesgarse. Por favor, salgan, vivan, rían, jueguen, trepen, escapen, huyan, lloren, griten, pataleen, amen, besen, sientan. Sientan la vida. Sientan todo. Déjense llevar. Deténganse un momento y disfruten. Saboreen las carcajadas, saquen fotos, escuchen música mientras toman una cerveza o fuman, piensen, maravillense con la belleza de sentir. De vivir. De llevarse y cargar experiencias y momentos tan gratificantes, tan memorables.
Y todo gracias a que se arriesgaron y vivieron los mejores años.

martes, 3 de marzo de 2015

+

Cada día que pasa recuerdo menos y menos. No sé como sentirme ya. Me siento agobiada, con la mente cansada. Me cuesta pensar con claridad. Me cuesta ver con claridad. Siento que estoy en un túnel viendo como el tren pasa velozmente a mi lado, tan veloz que difícilmente puedo distinguirlo. Busco, grito, corro, me aferro a algo. Y noto que simplemente no puedo aferrarme a nada. Todo se desvanece, se me esfuma de las manos. Todo parece insípido. Una enorme caja vacía. Y simplemente no hay nada. ¿Qué es de mí? ¿Qué fué de mi? ¿Cuándo me perdí en el camino? (¿...cuándo te perdí en el camino...?) ¿Cuándo me soltaste la mano?. Nunca pude ver nada de todo lo que estaba tan claro. Nunca lo vi. Eras el tren pasando fugazmente frente a mi. Sorprendente, destellante, vivaz, eufórico. Nunca vi que eras el tren.
Todo fue tan dulce, y ahora sólo tengo un intenso gusto amargo.
Todo fue.
Todo pasó.
¿Cuándo pasó?...