viernes, 27 de diciembre de 2013

# He estado lejos

No sé quién correría tras de mí en mi huída. Tampoco quiero saberlo. No deberían de buscarme. No deberían ni que llorarme. Tampoco extrañarme. Todos nos encontraremos al final. Y en el camino nos encontramos a nosotros mismos. Entonces, déjenme perderme en el océano de mis inquietudes, en la selva de mis miedos, en la ciudad de mis tormentos.
(Del aire vengo y al aire voy.)
Me siento lejos...
(Has estado lejos...)
Nunca lo suficiente.

Piérdeme de vista o pídeme un deseo. Los sueños no te los dejo, me los llevo en la mochila. No podrán separarme de mí. ¿Intentas anularme?
Desaparece.
Lejanías me esperan. No debes de atrasarme. Sólo... déjame ser. Cuanto antes comience, será mejor. No me llores. No me extrañes. Dibújate una sonrisa,
que yo me encontraré en el camino,
y verás que si llego a tiempo...
quizás hasta te digo que vengas conmigo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

# Háblame de tus abrazos

 Qué frágil lucía el mundo, pasando frente a mis ojos como un torbellino voraz. Pero frágil. Como si tuviera sus debilidades. Mientras respirábamos aire nocturno, me aferró con la fuerza de la vida. El destino, decíamos, palpitaba por los dos. Dubitativo, te contesté.
 Recorrió mis manos con las suyas, con una suavidad desconocida para mí. Me alejaba. Me buscaba y me tomaba por la cintura. (Un escalofrío me recorría de punta a punta). Pero no quería. Me asustaba abrir mis ojos. Le huía. Le temía.
 Como si en realidad tuviera todo el poder para destruírme.

martes, 24 de diciembre de 2013

Ya nada es lo que era



Ya nada es lo que era, 
nuevos paisajes, nuevas fronteras, 
delimitando mis gestos, mis costumbres.

Otra lumbre iluminará mis versos, 
otros muertos mis soledades, 
otras felicidades mis fiestas, 
otras dudas mis certezas.

Ya nada es lo que era.
Me tendré que acostumbrar 
a esta fría soledad 
como un viejo con días contados a su enfermedad.

Y nombrarte o esperarte en un café, 
y padecer otro principio, 
y volver a los sitios en que me has abandonado, 
y ser asesinado 
allí donde te amé.

Ya sólo me queda 
la vacía pena 
del viajero que regresa. 
Estoy tan perdido, 
soy el asesino 
de tantas primaveras.

Ya nada es lo que era.
Ya nada es lo que era, 
recorreré las aceras 
buscando una luz que me recuerde a ti.

¿Quién me acompañará ahora a los Alphaville? 
¿Quién hará cicatriz mis heridas? 
¿Quién descubrirá mis mentiras? 
¿Quién facilitará mi huida?

Y es que ya nada es lo que era.
Ya sólo me queda 
la vacía pena 
del viajero que regresa. 
Estoy tan perdido, 
soy el asesino 
de tantas primaveras. 
Ya nada es lo que era. 


+

Nadie va a entenderme nunca, realmente. No saben lo que se siente. Prefieren tildarme de "caprichosa" o "exagerada" antes de escuchar lo que tengo para decir, lo que grita mi alma. Porque claro, ante los ojos de los demás, eso no importa, son cosas mínimas, carentes de importancia, "cosas de la edad". Es por esas cosas que muchas veces (la mayoría de las veces) opto por callarme, guardarme todo lo que me pasa, y descargarlo conmigo misma, de mil y una formas (negativas). Y después no puedo abrirme con nadie más, aunque me digan "contame, yo te escucho...". Aunque sean la excepción. No puedo, ya para ese entonces no me sale decir nada. Me ahogo en lo que me pasa. Me asfixio. No sé. No pueden entenderme. No pueden entender por qué no puedo abrirme con ellos, y algunos se molestan, o se entristecen, o se preocupan por demás, y me terminan diciendo cosas como "enfocate en positivo/salí adelante/vos podés todo". Pero ellos no saben. Ellos no saben nada.

Por favor, no me sirve que me extiendas la mano si no me vas a aferrar con toda la fuerza del mundo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Amores Imposibles


Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.
Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar
en el lado salvaje, tras el humo del hash.
Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal.
Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.
Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.
Caminando hacia el sur, tomando la autopista,
han abierto un garito, muy cerquita del pueblo,
donde huríes desnudas venidas de cien mundos
celebran cada noche catorce de febrero.
Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina.
No tuvo Eva este Adán,
no hubo asiento de atrás,
ni caricias, ni cartas perfumadas,
no hubo cita en el parque.
No hubo chicas de Plan.
Cuando caiga la noche lo verás entrar
como cada domingo aseado y puntual.
La encontrará en la barra, como a un delfín varado
que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar.
Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán
y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos
sueña raptar a su amante.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino."

martes, 17 de diciembre de 2013

Me gusta...



Me gustan las ganas terribles de vivir,
con ojos bien abiertos
y alas desplegadas.
Me gusta toda libertad,
la tuya,
la mía,
la de aquel.
Me gusta la brisa,
me gusta el viento,
a quienes puedo gritarles lo que siento.
Me gustan tus manos seguras,
confortables,
viajeras.
Me gusta tu mente
fluída como un caudal,
sencilla
y calma.
Me gusta el verano
ansioso,
con sus aires pretensiosos
de nuevas aventuras constantes.
Me gusta querer
y me gusta no hacerlo.
Me gusta atarme a la vida
y me gusta huírle.
Me gusta tanto ser tuya
y me gusta ser del viento.
Me gusta cada nuevo día,
y me gusta lo que trae cada nueva noche.
Me gusta no saber
qué va a pasar luego de hoy,
de estas líneas,
de este instante...
Es por eso que me gustan
 las ganas terribles de vivir,
y no existe nada más
que estas ganas terribles
de ser
y de existir.

lunes, 16 de diciembre de 2013

+

"Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a ocupar ese espacio. Si giro alrededor de esa persona, empiezo a estar pendiente de todo lo que diga o haga. Entonces vivo en función de lo que me permitas, de lo que me des, de lo que me enseñes, de lo que me muestres, de lo que me ocultes… Y por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar… Mi idea del encuentro es: dos personas centradas ellas en ellas mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy centrado en mí, es como si no existiera. Y si no existo ¿Como podría encontrarte en el camino? Esta postura, es individualista, egocéntrica y saludable… las 3 cosas.
 Hay que tener el coraje de ser el protagonista de nuestra vida. Porque si se cede el protagonismo, no hay película. ¿Desde qué lugar negociaría si no me prefiriera a mí antes que a ti? Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque además de quererme a mí te quiero a ti: pero entre los dos, no hay duda de que me prefiero a mí. Por mucho que nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del mundo en el que vive."   Jorge Bucay (El camino del Encuentro)

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Las mariposas vuelan hacia cualquier lugar que les plazca, como si se tratara de una especie de mensajeros de la naturaleza, no sólo para añadir brillo al entorno, sino también para polinizar las flores y revelar la salubridad de nuestras comunidades.
Históricamente, las mariposas han sido reverenciadas en el arte y la tradición, pero en otros aspectos han sido ignoradas. Hoy, sin embargo, estamos comenzando a darnos cuenta de la gran cantidad de beneficios que nos ofrecen estas pequeñas criaturas de vida silvestre.
El papel de las mariposas es importante en nuestro mundo natural, representan una gran fuente de alimento para otras especies y son importantes para el proceso de polinización de las plantas. Observar el vuelo de las mariposas ocupa un lugar destacado entre nuestros placeres al aire libre, al igual que cuando observamos aves y flores silvestres. El atractivo estético de estas criaturas aladas es aún más significativo una vez que nos damos cuenta de que las mariposas no pican, no muerden, ni transmiten enfermedades. A la mayoría de las personas les gusta ver a una mariposa revoloteando entre las flores o pasando a través de un jardín, sin embargo muchas veces no pensamos en que esta criatura, aparentemente despreocupada, está llevando a cabo una misión de vida o muerte. Cada mariposa debe reunir los nutrientes, ya sea a partir de néctar de las flores o de otras fuentes, manteniéndose a sí misma lo suficiente como para encontrar una pareja, y si es hembra, para producir y poner huevos también. Durante esta misión, ellas van polinizando las flores que visitan, los granos de polen de una flor, por ejemplo de una margarita, se adhieren a la mariposa. Cuando esta visita una segunda margarita, el polen de la primera flor se transfiere a la segunda y de esta manera, las flores pueden seguir reproduciéndose. Aunque las flores pueden ser polinizadas por otras criaturas, tales como insectos o por el viento, muchas flores están diseñadas para ser más eficiente polinizadas mediante la visita de una mariposa.

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No puedes cambiar lo que alguien es sin destruir lo que fue.