sábado, 25 de abril de 2015

+

Sin querer (no sé) me topé con una foto tuya.
Se me cayó el mundo encima.
Pero inmediatamente me golpeó otro sentimiento, otra sensación, otro pensamiento.
Te vi y supe, supe que entre nosotros hubo algo más. Hubo un todo. Hubo un algo. Aún hoy persiste y lo va a seguir haciendo. Entre nosotros hubo más de lo que se vió, de lo que nosotros mismos vimos y vivimos. Así también, me doy cuenta de lo que te llevaste de mi. Veo tu mirada en la foto y se reitera en mi la sensación de vacío (porque te llevaste tanto, tanto de esta persona). Algo mío quedó en vos. Sé que lo tenés. Está con vos donde quiera que estés. Por eso me guías. Me tenés con vos. "No te voy a olvidar nunca", y te creo como te creí todo. Te creí y te creo todo lo que me reste de vida.

No tengo ganas de aguantar más. No tengo ganas de seguir más. Pero cuando alzo la vista noto que la vida, por algún motivo, me dió/me da otra oportunidad. De no bajar los brazos. Siento algo que me dice que no desista, que ni se me ocurra desistir (pero se me hace tan difícil. Me deshago). Quiero tirar todo. No quiero seguir colgando de la cuerda. Quiero soltarme. Necesito soltarme. (-No lo hagas. Seguí. Vos seguí. No sabés lo que se viene. Aguantá. Sé fuerte. Salí y sonreí. Salí y viví.- escucho).
Pienso que mi auto-terapia no está siendo muy efectiva, entonces continúo solo aferrándome a esa leve voz que oigo cada vez que me encuentro mirando al piso lleno de lamentos intentando encontrar una razón para seguir existiendo y pasando por la esquina de mi casa sin tomar tu mano ni darnos un beso o mirarnos a los ojos. Lo esencial de mi existencia y de mis días.
Todo se va. Todo se fue.
Pero vos de mi cabeza, no.

jueves, 16 de abril de 2015

+

Tengo que ser fuerte por vos.
Veo tus últimas conexiones y casi que me agarra rabia saber que alguien entró a todas tus cuentas, a leer tus cosas. ¿Buscando qué? ¿Por qué? Tengo tantas dudas, tanta bronca. Por momentos me siento enloquecer. Me agarro la cabeza con la mano, presiono mi frente: siento como si fuese a estallar. Las dudas me matan. Y parecen nunca acabar. Me cuesta seguir. Cada vez se hace más y más tedioso.
¿En qué falle? ¿Por qué, si yo te hacía feliz, me abandonaste? ¿Y nuestro sueño? No me olvido más de día en que me enteré. Lloré, grité, sufrí. Durante las horas siguientes en mi cabeza y en mi boca repetía una y mil veces "¿POR QUÉ?", jamás voy a saberlo. ¿Yo te hacía feliz? ¿Que pasó en medio? ¿Que es lo que guardabas, lo que me escondías, lo que no me contaste, lo que nunca reflejaste cuando estabas a mi lado? ¿Por qué nunca lo vi? ¿Por qué no pensaste en que podía ayudarte? ¿O será que yo no fui de ayuda, que yo te hundí más con mis mambos?. Quiero, necesito volver el tiempo atrás. No quiero arrepentirme de nada, no quiero rehacer nada, pero sí quiero volver y decirte, gritarte que te quiero, te adoro, que te amo, que te quiero conmigo, que fuiste lo mejor, que sos lo mejor. La gente de mi alrededor debe estar re podrida que hable de vos al menos una vez al día, sin dudas. No puedo evitarlo. Yo no puedo. Yo no soy la misma, y día tras día me esfuerzo para reconstruír o intentar volver a tener un poco de lo que fui, de mi esencia, de mis ganas de muchas cosas que se fueron cuando vos te fuiste.
Estos días vengo pensando en el miedo que tengo de repente de no volver a llegar a querer, a adorar tanto a alguien como a vos. Por un lado, no quiero. Por otro lado, quiero volver a adorar tanto a alguien como te adoré, así como te adoré, con las peleas incluso, con la bronca que nos teníamos de repente y con el alma desbordando de ganas de vernos, de tenernos, de juntarnos en esta misma esquina de Tandil para nuevas aventuras en cualquier lado. La adrenalina que le diste a mi vida. La quiero de vuelta. Quiero volver a querer. Quiero ser feliz. Quiero seguir en la vida recordando de vos lo mejor. Todo lo hermoso que me diste. Semejante intensidad. Semejante vértigo. El sabor agridulce de cada día.
Necesito seguir adelante. Tenerte pero seguir adelante. ¿Cómo reconstruyo mi vida? ¿Cómo se hace? Tengo mis dudas.
Hoy me tomé un colectivo que no me tomo nunca. Agarró Entre Ríos, Entre Ríos, Entre Ríos... Pasó por Entre Ríos y Brasil... Ahí Mompox y Brasil. La sangre, el alma, la piel se me congelaron casi instantáneamente. Recuerdos un tanto vagos (odio mi memoria) de esas (si no me equivoco) dos noches que pasamos. ¿Por qué tuvieron que terminar? ¿Por qué así? ¿Qué fue lo que pasó?
¿Por qué decidiste apagarte?.
¿Por qué me dejaste sin guía?.
Si yo te importaba, ¿por qué no pensaste en mí?.
¿Yo pude haberte salvado?.
Cambiaría todo o no cambiaría nada. A estas alturas no sé... a estas alturas ya sé muy pocas cosas. Tengo muy pocas certezas.

-la inspiración de repente se me cortó.-

lunes, 13 de abril de 2015

+

Quiero que estés bien. Te extraño cada día mucho más, pero no importa. Sigo por vos. Necesito saber que estás bien. Te adoro con todo mi ser.
Quiero que estés conmigo en todo lo que viene. Como te puse en la carta, no me abandones nunca. Sos mi fuerza, sos mi sol.
Reviviría tus ojos en los míos, tus manos con mis manos, nuestras risas mezcladas, continuar la organización de nuestro viaje juntos. Reviviría cada huida, cada traba, incluso cada lágrima, cada una de nuestras jodidas peleas (porque luego de unas semanas nos llevaría a los mejores reencuentros). Ah... la ilusión de un reencuentro. La sigo albergando en mi alma.
No, no estás ahí. No estas frío y tieso, callado y tranquilo, encerrado y a oscuras. No. Ese no sos vos. No podrías estar así.
Nunca fuiste frío: eras una llama ardiendo vivaz en mi alma.
Nunca fuiste tranquilo: eras inquieto y aventurero.
Nunca vas a estar encerrado y a oscuras: sos el alma más libre que conozco, que irradiaba una luz que ablandaba mi espíritu y me llenaba de sueños.
Donde estás ahora no determina quien fuiste, quien sos. Estás en todo lo que veo. Sos todo lo que deseo.

Cada tanto la gente suele decirme que "envidia" mi libertad, el hecho de que hago lo que se me plazca, me lanzo a la vida, salgo a la aventura (sola) y viajo. Desearía que no me envidien como si fuera una pionera. Lo que hoy hago me lo enseñaste vos. Lo aprendí de vos. Las ganas de tantas, pero tantas cosas, vos me las diste. Es lo que hoy tengo, lo que hoy soy. Gracias a vos. Todo lo mejor lo tengo conmigo, y lo peor también (para aprender de lo vivido).