lunes, 16 de diciembre de 2013

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"Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a ocupar ese espacio. Si giro alrededor de esa persona, empiezo a estar pendiente de todo lo que diga o haga. Entonces vivo en función de lo que me permitas, de lo que me des, de lo que me enseñes, de lo que me muestres, de lo que me ocultes… Y por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar… Mi idea del encuentro es: dos personas centradas ellas en ellas mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy centrado en mí, es como si no existiera. Y si no existo ¿Como podría encontrarte en el camino? Esta postura, es individualista, egocéntrica y saludable… las 3 cosas.
 Hay que tener el coraje de ser el protagonista de nuestra vida. Porque si se cede el protagonismo, no hay película. ¿Desde qué lugar negociaría si no me prefiriera a mí antes que a ti? Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque además de quererme a mí te quiero a ti: pero entre los dos, no hay duda de que me prefiero a mí. Por mucho que nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del mundo en el que vive."   Jorge Bucay (El camino del Encuentro)