lunes, 8 de agosto de 2016

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Me abrazo a mi misma en un acto hipócrita, pero instantáneo. Y nunca quiero estar acá. Las cosas cambian, el tiempo es el ladrón de todo lo que hay. Me estreso de sólo abrir los ojos en la mañana y toparme con el existir. No quiero pensar que la vida es sólo esto y esto sólo será por lo que quede. No dejo de preguntarme qué mas hay, a dónde debo ir, en dónde puedo gritar, (¡gritar que no puedo más!). Siento doler. Siento un poco el vacío. Si no me mantengo ocupada, los recuerdos siempre vuelven. "¡Soltá!", me insistía la especialista. Pero todo vuelve a mí, atraído como imán. Todo cae sobre mí. Como yo misma caigo sobre la vida cotidiana con el desgano.
Pero me calmo. Apago la mente. Zen. Dejo que todo caiga por su propio peso. Me mantengo estática en el aire, buscando permanencia. Buscando encajar, intentando mejorar. Es lo que esperás de mí.